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Geoparque

    El patrimonio geológico

    Desde el punto de vista geológico, la comarca se integra en la Zona Centro-Ibérica del Macizo Ibérico o Hespérico del NW de la Península Ibérica, constituida principalmente por materiales precámbricos y paleozoicos, recubiertos localmente por materiales terciarios de facies continental.

    La comarca de Las Villuercas se presenta como un macizo montañoso formado por una serie de sierras cuarcíticas y valles pizarrosos alineados paralelamente en dirección NW-SE (dirección armoricana o hercínica), limitados al este y al oeste por las penillanuras de La Jara y Trujillano-Cacereña respectivamente.

    Este tipo de morfología se conoce como relieve apalachiano o apalachense, por analogía con las formas del terreno que se dan en los Montes Apalaches de Norteamérica.

    El pico culminante de este macizo orográfico es “La Villuerca”, con 1601 metros de altitud, situado en las proximidades de la histórica puebla de Guadalupe. La sierra de Altamira (culmina a 1.246 m.), la sierra de La Palomera (que tiene en el Risco Cervales la segunda cota más elevada: 1.443 m.), la sierra de Viejas (1.374 m.), la sierra de La Villuerca (1.601 m.) y la de La Ortijuela (1.331 m.), y las sierras del Alcornocal, Castillejos, La Madrila y El Pimpollar que constituyen las estribaciones más occidentales de las Villuercas. Estos relieves han sido modelados sobre una estructura plegada por la Orogenia Hercínica a finales del Paleozoico, nivelada durante el Mesozoico dando origen a una superficie de erosión (penillanura) que en la Orogenia Alpina experimentó un rejuvenecimiento mediante una elevación generalizada, fracturándose en numerosas fallas trasversales a la dirección hercínica, que facilitaron el encajamiento de la red fluvial y la formación de las típicas portillas.

    Las potentes series sedimentarias, constituidas por alternancias de rocas duras -las cuarcitas armoricanas- con otras deleznables -las pizarras-, proporcionan a la red fluvial unas condiciones óptimas para el desarrollo del “relieve apalachense” por erosión diferencial.

    Estos pliegues hercínicos configuran los principales valles de Las Villuercas, paralelos entre sí y con una relativa igualdad en sus cotas culminantes, degradados en peldaños de menor altitud por la fracturación originada durante la Orogenia Alpina.

    En distintos sectores de los bordes norte y sur de las sierras, se aprecian unas depresiones tectónicas lacustres en las que se sedimentaron, durante el periodo Mioceno del terciario superior, arcillas y arcosas de origen continental y sobre ellas, durante el Pliocuaternario, las planicies sedimentarias de Las Rañas, constituidas por unos fanglomerados de matriz arcillosa con abundantes cantos rodados de cuarcitas y pizarras de origen aluvial y torrencial, además se puede distinguir un nivel de glacis, elevado con respecto a la red hidrográfica actual por el encajamiento de los valles en los sedimentos terciarios y en el sustrato pizarroso. Ejemplos notables de estas formaciones sedimentarias son la “Raña de las Mesas de Cañamero” y las "Rañas de Alía", la “Raña de las Mesillas” al norte de Castañar de Ibor, y las "Rañas de Deleitosa" al noroeste de esta localidad.

    Por último, por efecto de la meteorización mecánica producida sobre las cuarcitas de las cumbres, durante el último periodo geológico, el Cuaternario, se dan depósitos de bloques cuarcíticos, algunos de gran tamaño, que se disponen de forma longitudinal en las laderas de las sierras desde la base de las crestas, acumulándose especialmente en las depresiones de la ladera en un delicado equilibrio con la pendiente. Son las típicas “pedreras” o “casqueras” tan representativas en Las Villuercas.

    La red hidrográfica de Las Villuercas drena a dos colectores fluviales principales: el Tajo al Norte y el Guadiana al Sur. Debido a un umbral tectónico transversal a las estructuras hercínicas, las Villuercas ofrecen un drenaje contrapuesto a estas dos grandes cuencas peninsulares, siendo mucho mayor la superficie y número de cauces que se dirigen al Tajo: el río Berzocana, la garganta de Santa Lucía, el río Almonte, el río Viejas, el río Ibor y el río Guadalija. Al Guadiana afluye un menor número de cauces y la superficie drenada es inferior: el río Ruecas, el río Silvadillos, el río Guadalupejo y el río Guadarranque.

    La riqueza geológica del territorio del Geoparque representada por mas de cuarenta geisitios es pareja o paralela a la riqueza paleontológica del territorio donde en ciertos niveles de los sinclinales encontramos abundantes muestras fósiles de trilobites, braquiópodos y graptolites del paleozoico inferior.

    En la zona central del macizo de las Villuercas correspondientes con el anticlinal del Ibor-Guadalupe se encuentran los materiales que conforman el domo extremeño que en su primer tramo está constituido por materiales carbonatados, margas, lutitas y grauvacas que afloran a lo largo de la ladera este del valle y que son los más representativos de la transición de los periodos Precámbricos y Cámbricos, con un mayor desarrollo en la zona central a la altura de Castañar de Ibor.

    En esta zona se encuentra la Cueva de Castañar de Ibor declarada Monumento de la Naturaleza por parte de la Junta de Extremadura para intentar salvaguardar su extraordinaria riqueza, gruta subterránea de gran desarrollo con formaciones y elementos cársticos de gran belleza y fragilidad, entre las que destacan las cristalizaciones de aragonito de un excepcional interés científico y didáctico y que son la imagen visual del Geoparque de Villuercas

    También encontramos en el área según estudios recientes llevados a acabo por la Universidad de Extremadura en las calizas precámbricas cercanas a Navalvillar de Ibor un importante yacimiento paleontológico donde se localizan los fósiles metazoos más antiguos de la península ibérica. Se trata de poblaciones de Cloudina carinata, fósiles precámbricos que representan los primeros metazoos mineralizados del Ediacárico.

    Esta nueva especie cuyo género se conoce desde principios de los años 70, fue descrita en Namibia junto con otros microfósiles. Su localización es muy concreta: Namibia, China y Europa, y dentro de los pocos lugares de Europa está Extremadura en España.

    La primera descripción en España se sitúa en los años 80, y corresponde a Teodoro Palacios Medrano director del grupo de investigación de Paleontología y Estratigrafía del Neoproterozoico y Paleozoico de la Universidad de Extremadura uno de los miembros del comité científico del geoparque. Los fósiles hallados presentan una conservación excepcional ya que permiten apreciar su forma tridimensional, mostrando su forma original y diversos detalles de su exoesqueleto.

    Cloudina incluye a un grupo de especies de algas calcáreas, que se incluyen dentro de la fauna de Ediacara (Vendiense, aprox. 630-540 m.a.) que ha sido ampliamente estudiada por Adolf Seilacher entre otros autores. Su aspecto externo es tubular, siendo uno de los primeros grupos conocidos que presenta exoesqueleto calcificado.

    La importacia de Cloudina, radica en el avance sobre el estudio de la evolución de los primeros metazoos, concretamente la aparición de los primeros esqueletos biomineralizados. Se han venido barajando dos posibles factores que determinaran la aparición de las primeros esqueletos: cambios en el ambiente, posiblemente cambios en la composición química del océano y la atmósfera, y/o cambios biológicos, concretamente la aparición de predadores, de forma que el esqueleto sirviera como un elemento de defensa frente a estos.

    Estos elementos estructurales y litológicos (alternancia de pliegues sinclinales y anticlinales, alternancia de cuarcitas y pizarras), y las formas de modelado (valles paralelos entre sí, Rañas, glacis, pedreras), articulan de modo perceptible el característico paisaje de las Villuercas. Este armazón estructural condiciona tanto la red hidrográfica como la orientación de las vertientes o las altitudes de las sierras: todo lo cual, unido a su disposición en pantalla orográfica a las penetraciones de los vientos húmedos del W-SW y a su situación latitudinal va a organizar el reparto de las formaciones vegetales y las características peculiares del espacio natural.

    Los puntos de interés geológico  también conocidos como geositios agrupan junto a elementos geológicos de extraordinario valor, como  yacimientos minerales y paleontológicos, pliegues, fallas formaciones geomorfológicas, a otros elementos como hornos de cal y caleras, neveros y pozos de nieve, instalaciones mineras, etcétera.

    El geoparque de Villuercas Ibores la Jara cuenta además de su rico patrimonio natural y cultural con la presencia de otros paisajes resultado de la práctica minera en varios puntos de su territorio. El resultado de este aprovechamiento es la existencia de un paisaje minero localizado principalmente en el sur del territorio donde se localizan las minas de  fosfatos, casiterita, .... Estos aprovechamientos minero han ido sufriendo el cierre progresivo de las minas desde 1970. En este momento y desde hace dos años se trabaja en la apertura de las antiguas galerías y pozos mineros para el aprovechamiento turístico. Un centro de interpretación de la minería sirve para acercar a los visitantes a la dura vida de los mineros hasta hace apenas 30 años.

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