Reporte

Lo primero que tenemos que considerar es que un Plan Local de Empleo, es un plan de trabajo. Esto quiere decir que debe estar RECOGIDO EN UN DOCUMENTO QUE NOS SIRVA DE GUÍA Y EN EL QUE QUEDEN MARCADAS LAS ACTUACIONES A REALIZAR. Tener clara esta cuestión nos va a facilitar mucho la tarea de elaborar el Plan.

Es fundamental que la labor de planificación se recoja en un producto final: el Plan como marco de trabajo diario de nuestro ayuntamiento o mancomunidad y que éste sea fruto de un pacto local entre la propia entidad y los agentes sociales colaboradores en la elaboración del mismo, en el que se contemple el compromiso mutuo en la aplicación de las medidas de empleo diseñadas. No tener en cuenta esta condición equivale a plantear un Plan como una declaración de intenciones de una mancomunidad o un proyecto particular y, por tanto poco eficaz y muy difícil o imposible de evaluar.

Otra de las consideraciones que debemos tener en cuenta antes de comenzar con la elaboración del Plan, es que este trata de abordar un problema social. El desempleo no es sólo una cuestión de los/as desempleados/ as, sino que es un problema de toda la sociedad. Desde este punto de vista, el Plan Local de Empleo debe ser un Plan conjunto de todas las partes implicadas: Administración Local, Autonómica y Nacional, así como todos los agentes sociales (sindicatos, organizaciones empresariales y asociaciones ciudadanas).

El Plan Local de Empleo debe ser una propuesta adecuada para una realidad concreta, por tanto habrá que respetar la idiosincrasia de cada territorio y analizar en detalle sus políticas de empleo, las situación en cuanto a salud, vivienda, educación, infraestructuras, empresas, etc., organización política, etc., para determinar con ello en qué ámbitos es prioritario actuar, qué recursos queremos comprometer y qué rechazos habrá que superar. Habrá que potenciar e implementar las buenas prácticas exitosas en otros lugares, aclarar el papel de los agentes sociales, todo ello para adecuar la propuesta del Plan a las necesidades reales de ese territorio en un momento social, económico y político concreto.

Teniendo claro los compromisos previos que tenemos que aceptar en la elaboración de un Plan de Empleo, vamos a profundizar en la definición del mismo. Podemos decir que un Plan, en su acepción más amplia, es un modelo sistemático de una actuación pública o privada o conjunta, que se elabora de forma anticipada para dirigirla y encauzarla. Sin esta planificación, las consecuencias de nuestras acciones serían algo casual y nuestras decisiones perderían su sentido en muchas ocasiones. Por tanto, sin planificación, las iniciativas se mostrarán como aisladas o puntuales pero no tendrán carácter estructurado, multisectoriales o estratégicas. También hemos de tener en cuenta que en la planificación se ha de contar con la participación de todos y todas: administración, agentes económicos y sociales y personas beneficiarias. En el siguiente cuadro se refleja como puede ser un plan dependiendo de la participación.



Las Estrategias de futuro, los logros que queremos conseguir para nuestro territorio, ya sea en materia de empleo o cualquier otro ámbito, deberán estar enmarcadas en un Plan que concrete, en un tiempo determinado, la Política Local de Empleo a seguir. Para ello, como ya hemos mencionado, debemos comprometer recursos humanos y económicos. Esto quiere decir que se adquieren compromisos (por lo que se presupone que hay asociados medios para conseguirlos) para cambiar la realidad en cuanto al problema del Empleo en nuestro territorio. Pero como es lógico, para cambiar algo, antes tenemos que conocerlo bien, este aspecto tiene consecuencias metodológicas que luego veremos.

Un Plan Local de Empleo debe ser un instrumento útil para caminar hacia un futuro donde la situación laboral de una persona no predetermine cuál es su papel en la sociedad. Por tanto volvemos a incidir en que un Plan Local de Empleo debe servir para provocar CAMBIOS hacia una situación mejor.


Si bien es cierto que no podemos definir un modelo único en la metodología de elaboración de Planes de Empleo, con esta Guía os plantemos una posibilidad, dejando claro que debe ser un modelo que se adapte al de desarrollo sostenible de nuestros territorios, y esto teniendo en cuenta el actual contexto europeo. En consecuencia, nuestro Plan no debe olvidar ciertas consideraciones:

  • Sintonía con la Estrategia Europea de Empleo y las directrices marcadas en Lisboa y Gotemburgo.
  • Que el Plan se adapte a un modelo de desarrollo sostenible. La consideración del Capital Social como factor estratégico de desarrollo.
  • La importancia de lo local en un mundo globalizado.
  • La importancia del Tercer Sector, como fuente de empleo.
  • La aplicación de la perspectiva de género al Plan y otras condiciones de igualdad de oportunidades y fomento de la conciliación de la vida laboral y familiar.
  • La capacidad de adaptación de las empresas y trabajadores a un cambio permanente.
  • El diálogo social.
  • El desarrollo de la cooperación y competitividad empresarial.

Nuestro Plan Local de Empleo debe convertirse en la base de una política activa de desarrollo local y de creación de empleo y promoción económica, dirigida a gestionar el proceso de mejora del mercado de trabajo de nuestro territorio, a través de la implicación y participación de los agentes económicos, sociales y políticos más representativos del mismo y las Administraciones Públicas competentes en la materia.

Un Plan Local de Empleo debe atender de forma prioritaria a los colectivos más necesitados de nuestro territorio, entre los que podemos destacar:

  • Personas con discapacidad, ya sea física, psíquica o sensorial.
  • Mujeres.
  • Personas Jóvenes, especialmente las que buscan su primer empelo o no han finalizado la escolaridad obligatoria.
  • Desempleados/as de Larga Duración.
  • Inmigrantes.
  • Y otros colectivos amenazados de exclusión social.


De este modo, una de las preocupaciones de nuestro Plan debe ser movilizar todos los recursos disponibles en nuestro territorio para conseguir una perfecta complementariedad de todas las medidas que se implementen a favor del empleo y la promoción empresarial. Otros efectos esperados que puede recoger nuestro Plan, en función de las necesidades de nuestro territorio son:

  • Reducir el desempleo
  • Fomentar la creación de empleo de calidad y consolidación del existente.
  • Apoyar la estabilidad en el empleo a través de las contrataciones indefinidas.
  • Mejorar los canales de acceso al mercado de trabajo.
  • Favorecer los procesos de integración e inserción laboral de colectivos preferentes (mujeres, jóvenes, desempleados/as de larga duración, discapacitados/as, etc.).
  • Impulsar el autoempleo y la capacidad emprendedora.
  • Desarrollar las Nuevas Tecnologías de la Información.
  • Disminuir la precariedad laboral y de la economía sumergida.
  • Potenciar los Recursos Humanos.
  • Potenciar la Formación para el Empleo.
  • Potenciar la Formación Continua de Trabajadores.
  • Aumentar las condiciones de Seguridad Laboral y disminuir la siniestralidad.
  • Etc

Todas estas consideraciones y fines pueden formar parte de nuestro Plan, pero no olvidemos que se tiene que adecuar a las necesidades de nuestro territorio, y que siendo importante en él las medidas de desarrollo económico y empresarial, debe existir un perfecto equilibrio entre lo social, lo económico y lo natural, para que sea sostenible.

Tenemos todas las piezas con las que se puede confeccionar un Plan Local de Empleo, ahora debemos empezar a elaborarlo, para lo cual, quien tiene la responsabilidad política debe encargar al personal técnico, aunque se trate de un solo técnico/a, la elaboración del Plan. Para ello se puede optar por equipos externos, internos y mixtos, cada opción, como es lógico, tiene sus pros y sus contras, nuestra recomendación es la formación de equipos técnicos mixtos que aúnen la experiencia en el desarrollo metodológico de las herramientas a utilizar y el conocimiento profundo del territorio de actuación. Además de esta recomendación, creemos también que es importante en la elaboración del Plan la implicación y participación de todas las áreas municipales o mancomunadas posibles, así como la de todo el tejido asociativo y resto de agentes sociales.

Finalmente debemos referirnos a tres elementos metodológicos importantes durante la vida del Plan. Estos son su Aprobación, Seguimiento y Evaluación.

La aprobación es un proceso metodológico con pasos determinados: El proceso de elaboración supone un intercambio de propuestas contrastadas, fruto de estudios y análisis previos, entre personal técnico, agentes sociales, políticos, etc., pero una vez redactado, el borrador debe ser debatido en la Junta de Gobierno, (si existe en el municipio o mancomunidad) y con el resto de la Corporación municipal o mancomunada para consensuar el documento final del Plan y aprobarlo definitivamente en el Pleno Municipal o Mancomunado.

La aprobación en el Pleno compromete a la administración local y habilita a la alcaldía o presidencia de la mancomunidad para su firma con los agentes sociales. Esta firma, en acto público, es el trámite que legitima el desarrollo del Plan.

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